La constructora zamorana Valsan ha presentado a finales de mayo concurso de acreedores, tras apurar un plan de viabilidad urgente que intentó reflotar su actividad antes de recurrir a una suspensión de pagos. Valsan, con presencia en Madrid y Andalucía, tiene una deuda en torno a los cuatro millones, y emplea a un centenar de personas.

El concurso se presentó tras fracasar el intento de encontrar un nuevo accionista, con la que se intentó abrir la puerta a un importante grupo empresarial externo a la región interesado en introducirse dentro de la Comunidad. Otro cartucho que ha fallado ha sido la negociación con distintas entidades bancarias en busca de líneas de refinanciación de sus créditos actuales. También la empresa había llamado a la de las instituciones públicas, a las que habían pedido colaboración para salir de la difícil situación actual.



Los impagos por parte de empresas externas a la región con las que Valsan había contraído contratos privados, sobre todo andaluzas y madrileñas, parecen ser el principal causante del problema de liquidez de la compañía, agudizada desde el pasado mes de marzo. Ha sido en abril, cuando los responsables de la compañía han iniciado una negociación "in extremis" para encontrar alternativas a la suspensión de pagos de la constructora. En todo caso, parece que no se ha planteado la posibilidad de presentar un expediente de regulación de empleo y de momento, el centenar de empleados de su plantilla no han dejado de cobrar las nóminas.