Arruinados por impago

Decenas de autónomos y propietarios de pymes acudieron ayer a solidarizarse con el dueño de una empresa que hace huelga de hambre desde hace 18 días por los impagos. Avisan : "El problema se extiende a todos los sectores".



No sólo pertenecían a sectores salpicados indirectamente por la crisis de la construcción. Los empresarios que ayer acudieron a las puertas de la sede de la constructora Obrum, en la calle de Arturo Soria, representaban a todo tipo de empresas, desde la mensajería hasta el comercio o los transportistas. Todos quisieron apoyar la causa de los responsables de Romtectabi -compañía dedicada a la instalación de tabiques-, en huelga de hambre desde hace 18 días por el dinero que les debe el grupo constructor.



En torno a las seis de la tarde, un centenar de propietarios de pequeñas y medianas empresas (pymes) acudieron al lugar donde Damian Catalin, rumano de 31 años, se alimenta solamente a base de líquidos. Ya ha perdido más de 12 kilos y su estado empeora con los días. Julián, su socio en Romtectabi, abandonó la huelga de hambre por problemas de salud y a petición de los sanitarios del Summa-112, al igual que los 12 empleados que se unieron a la protesta para reclamar el pago de sus nóminas, finalmente solucionado «con malabares económicos», explicaba Julián a ABC. «No nos cansaremos de luchar por lo que nos corresponde», indicaba. Se trata de una deuda de 750.000 euros que Obrum debería haber abonado a los propietarios de esta compañía, pero no lo ha hecho «y nadie sabe dónde está el dinero», explicaba Julián.



Lo cierto es que el Ayuntamiento de Alcorcón ha aclarado que ha realizado los correspondientes pagos a Obrum por la construcción de viviendas de protección oficial en el municipio, pero ese rastro se ha perdido entre las paredes de la compañía constructora, que el viernes se declaró en suspensión de pagos.

«Hoy somos 100 personas, pero, si esto continúa, mañana podemos llegar a los 10.000 y dentro de un mes hasta 100.000», advertía Julián. «Si queremos, podemos paralizar el país, porque las pymes aportamos el 85% de la fuerza económica en España», recordaba el dueño de Romtectabi.



«Parar el país»

Junto a los socios de esta compañía se situaban otros muchos empresarios que acudían a este lugar para solidarizarse con sus compañeros. «Yo no estoy tan relacionado con la construcción», aseguraba Antonio Contreras, el propietario de una empresa de carteles, «pero no me puedo quedar parado porque lo de los impagos es como un cáncer que se extiende rápidamente a todos los sectores», aseguraba. En su caso, ya le deben más de 45.000 euros, en lo que va de año.



Amador, otro pequeño empresario de la construcción, exigía que se cambie la actual legislación que permite hasta 180 días para ejecutar los pagos a proveedores. «Son precisamente las grandes empresas y la Administración los que más tardan en pagar lo que nos deben», afirmaba.



Junto a las puertas de la compañía Obrum se situaron algunos carteles y pancartas donde se podían leer frases como «Estamos arruinados por los impagos». Según llegaban más empresarios, se oían nuevos casos de agonía económica. Por ejemplo, Ángel, comerciante, aseguraba que no acepta determinados trabajos porque saben que no le van a pagar: «Si no me garantizan los pagos, ¿cómo voy a realizar un trabajo?». Sus compañeros exigían la intervención del Gobierno Central para resolver una situación que puede ser dramática en pocas semanas.













Diario ABC, 22 enero 2009